Uno de los mejores centrales rumanos del siglo XXI fue sin lugar a dudas Cristian Chivu. Jugador polivalente que podía jugar tanto de central, de volante de contención y de lateral izquierdo. Sería precisamente bajo esta demarcación donde conseguiría sus mayores éxitos deportivos bajo las ordenes de José Mourinho en aquel Inter de Milán que fue múltiple campeón de Italia y de Europa.
Si algo caracterizaba a ese Inter era que absolutamente todos los que formaban parte de aquel plantel eran auténticos lideres dentro y fuera de la cancha, ya sea con la nerazurri o con la camiseta de sus respectivas selecciones, y Chivu era uno de ellos. Fue capitán de su selección, con la cual jugó las Eurocopas del 2000 y 2008, cumpliendo un papel muy digno en ambas ediciones. Le marcaría un gol a Inglaterra en la edición del 2000 para avanzar a cuartos de final y en la del 2008 tuvieron la clasificación en sus manos hasta el último partido, escapándoseles quizás en el momento en que Buffon le detuvo un penal crucial a Adrian Mutu.
De esa selección Rumana en mi opinión lo que más destacaba era la defensa, con nombres como Dorin Goian, Gabriel Tamas, Razvan Rat, Cosmin Contra o un joven Stefan Radu. Y bajo las ordenes del laureado Victor Piturca, Chivu los lideró a todos, posicionándose muchas veces como volante, otorgando corte y salida.
Era un jugador fuerte, responsable a la marca y de muy buena pegada, llegando a marcar varios goles de tiro libre. Era aguerrido, pero nunca malicioso. Un tipo correcto, que supo sobreponerse de una brutal fractura de cráneo y seguir desempeñándose al más alto nivel hasta que el físico le obligó a retirarse un par de años antes de lo que su talento y disciplina demandaba.
Cristian Chivu, un jugador del ayer.

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